02-03-2022

Petra: sobrevolando la ciudad perdida por primera vez en la historia

La pasión por el vuelo ha llegado hasta Petra. Conocida como la ciudad perdida o que está esculpida sobre piedra, este importante enclave arqueológico de Jordania ha visto como cuatro paramotores y 15 globos aerostáticos la sobrevolaban por primera vez en la historia.

Este hito histórico fue iniciativa de Sebastián Fernández, piloto de globos aerostáticos y paramotor, que se enamoró de los paisajes jordanos cuando estuvo trabajando como piloto en el desierto Wadi Rum. “Tuve la oportunidad de volar encima del desierto con mi vela Kougar en 2012 y me quedé sin palabras al ver un sitio tan impresionante. De repente y de forma innata me nació el deseo de poder volar en globo o paramotor sobre la ciudad perdida de Petra”, comenta el piloto.

De vuelta a Wadi Rum

Todos estos años ha llevado la aventura de Petra en su mente. Pero no ha sido hasta ahora que ha podido lograrlo. Todo empezó con una llamada desde Jordania, donde le preguntaron si su empresa Globus Barcelona podía colaborar en la organización de un nuevo evento en Wadi Rum. Sebastián no tuvo ningún inconveniente en comprometerse, pero no sin la condición de realizar también un vuelo libre sobre Petra, algo que no se había hecho nunca antes. 

“Volar en el famoso desierto de Wadi Rum es una experiencia inolvidable, parece que estás volando en Marte”, explica, ya que pilotó durante tres días sobre el escenario usado en innumerables películas de aventuras, como Lawrence de Arabia (1962), Indiana Jones y la última cruzada (1989) o The Martian (2015).

Pero la espectacular aridez de Wadi Ram era un añadido, su meta principal era conseguir ver Petra desde el aire. Para lograrlo, se reunió con las autoridades políticas y militares locales, así como con responsables de la UNESCO, ya que la ciudad está considerada Patrimonio Mundial, que acabaron aceptando su idea. 

Haciendo historia

Con el permiso para seguir adelante, ahora tocaba planificar el vuelo. A la iniciativa se sumaron distintos pilotos españoles, franceses, ingleses y holandeses. “La tarea no fue nada fácil”, avanza Sebastián. “Lo más complicado era planificar el recorrido de los globos aerostáticos, ya que solo pueden subir y bajar, su dirección viene marcada por el viento”. Así pues, era muy importante localizar una zona de despegue adecuada para que el viento los llevase hacia Petra, y no en contradirección. 

Finalmente, el mejor sitio para despegar fue un valle al lado de Little Petra, al norte de esta, donde pudieron despegar fácilmente tanto los globos como los paramotores. Tras hora y media de vuelo, cinco globos marcaron el camino y aterrizaron en el interior de la ciudad perdida. Los paramotores, en cambio, continuaron su rumbo y pudieron disfrutar de un vuelo único y espectacular encima de Petra. 

Espíritu aventurero: Niviuk sigue los pasos de Indiana Jones

Entre otros, el piloto de Niviuk Ramón Morillas también participó en el proyecto. Junto a su mujer, Emiko Morota, que también es piloto de paramotor, hace años que tienen la intención de visitar las grandes maravillas y monumentos de todo el mundo. La ciudad perdida era una de ellas, especialmente motivados por las aventuras de Harrison Ford en su personaje Indiana Jones que tanto han visto en la gran pantalla. 

“Por cosas de la vida y sin que nosotros lo hubiéramos previsto, nos invitaron a este viaje. Fue encantador. El paisaje es simplemente brutal. Toda la zona está súper erosionada de roca caliza, que a mí por proximidad me recuerda al Torcal de Antequera (Málaga, España), pero a lo grande, de modo gigantesco. Y lo mejor es que en medio de toda esa roca, cuando menos te lo esperas, aparecen ante ti excavaciones de fachadas de templos que hicieron las antiguas civilizaciones locales. Impacta muchísimo. Transmite una majestuosidad impecable”, detalla Ramón. “Al aterrizar, lo primero que me salió fue decirle a mi esposa que ese vuelo había sido una maravilla. Especialmente, poder realizarlo con ella. Materializar la idea que teníamos en la cabeza después de tantos años fue muy gratificante”, concluye el piloto.

Ahora que ya ha conseguido una de sus metas principales, Sebastián subraya emocionado que “la sensación de poder volar y aterrizar en Petra fue espectacular y muy satisfactoria”. No contento con ello, “ahora toca seguir trabajando para que el próximo año podamos volver con Globus Barcelona y que la huella que nos deje esta experiencia de nuevo sea aún más increíble”. En su mente, Petra deja de estar perdida para estar siempre presente. 

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