19-05-2022

Proyecto X3: Por tierra, mar y aire

El piloto Jaime Bonet ha desarrollado su “Proyecto X3”, siendo el primero en crear una moto que es capaz de moverse por tierra, mar y aire. “He llamado al prototipo X3, ya que el objetivo era triple”, asegura. Piloto de avión comercial, aficionado al mundo del motor y piloto de paramotor desde hace cinco años, Jaime Bonet ha inventado de forma autosuficiente una moto capaz de avanzar en los tres elementos. 

Con su vela Niviuk Takoo 5 de la talla 42 y un motor de paramotor, despega y alza el vuelo con una moto Kawasaki a la que ha añadido una tabla de windsurf Naish transformada. Después de disfrutar de un vuelo único en el mundo, aterriza, se libera tanto de la vela como del motor, y empieza su camino por tierra con su moto de cross. Cuando llega a la orilla del mar, la moto pasa a ser acuática y el piloto surfea las olas del Mediterráneo con total naturalidad. 

“La primera vez que volé y vi que mi proyecto se había hecho realidad y que funcionaba, fue super emocionante. Fue brutal. Sentí la adrenalina desde el minuto 0”, explica Jaime. La base para conseguirlo ha sido sin lugar a duda la persistencia: “Tienes que creer en ti. Solo así puedes realizar el sueño que muchos otros simplemente soñaran: volar montado en tu moto, conducirla por tierra y cruzar el mar con ella. Y, además, ser el primero de este planeta en haber hecho las tres cosas sobre dos ruedas”. Definitivamente, una “Amazing Adventure” sin igual. 


Primeros pasos: tierra y mar

“La idea inicial la tuve en 2014 trabajando en Vietnam, cuando me vino a la mente fabricar un híbrido entre motocicleta y tabla de windsurf”, comenta Bonet. Pero más tarde ya salieron modelos similares vinculados a marcas como Red Bull, así que lo dejó aparcado. “Con el paso de los años vi que esos modelos no evolucionaban y que se habían quedado un poco estancados, así que decidí seguir a mi instinto. Cuando tengo una idea clara y sé que puedo conseguirla, normalmente hago todo lo posible para cumplirla. No quiero dejarme nada por hacer en la vida. Empecé pidiendo material a algunos conocidos y tuneé la moto con cosas que tenía en mi propio garaje. Conté con la ayuda de mis amigos, ya que trabajé junto a ellos en sus talleres”. 

“Estoy aún más satisfecho por haber sacado mi proyecto de forma autónoma, sin estar ligado a ninguna marca potente. Lograr algo así resulta muy complicado y conseguirlo por mis propios medios me enorgullece”, destaca emocionado Bonet.

Por aquel entonces, la moto solo surfeaba. “Mi propuesta inicial era hacer una moto que fuera por el mar con un nuevo concepto muy práctico, para que cualquier piloto de motocross pudiera adaptar mi invento a su situación y recursos”. Surfear con su moto de cross ha sido posible gracias a su propio sistema de flotación, realizado con una tabla windsurf que tenía en casa y un bodyboard cortado por la mitad con qué creó un sistema de emergencia para flotar sin volcar en caso de que la moto se parase en el agua. Funciona con poleas, haciendo que la rueda trasera pivote un poco bajo el agua para bajar el centro de gravedad. La moto de combustión la ha reconvertido a propulsión eléctrica junto con un amigo ingeniero en electrónica. Así, rebaja peso y a la vez evita ensuciar el mar con aceites o gasolina si hubiese algún incidente.


Echar a volar

Visitó a un mánager para ver qué le parecía su proyecto y fue entonces cuando sintió que no estaba acabado, que le faltaba algo más. En 2021 apretó un poco más la tuerca y decidió emprender el vuelo. “Cuando tuve la idea original, yo aún no volaba en paramotor y no lo relacioné. Pero el año pasado decidí que la moto también volaría y en diciembre pude completar el proyecto juntando todos los deportes extremos que me gusta practicar”, comenta. 

Cogió su vela Takoo 5, el paramotor con chasis PAP y motor Vitorazzi Monster 185 cc y se puso manos a la obra. “Con la moto colgada a un olivo, hice unos cálculos de centrado y peso, y diseñé unas piezas especiales para dar mayor estabilidad. Incluso me subí encima de la moto colgada, sentado con el paramotor en marcha y acelerando, para saber como actuaba y poder corregirlo en vuelo. El peso total es exactamente de 213 kg, puedo coger una altura máxima de 200 metros y el vuelo suele durar unos 30 minutos”, detalla.

“Fueron cálculos muy prácticos y básicos, no quiero decir fáciles porque no lo son, pero sí mi manera de llevarlos a cabo. Me basé más en la realidad de lo que veía y en el banco de pruebas, que no en los cálculos. Esta ha sido siempre mi filosofía y mi manera de actuar. Básicamente, no uso ordenador para diseñar. Me suelo ayudar de algún dibujo o croquis muy básico y lo trabajo en mi cabeza. Al final, lo que veo en mi mente siempre se acerca a lo que acaba funcionando en la realidad”. 

Realizó tres vuelos de prueba y a través de dos cámaras 360º pudo observar los errores, analizándolos desde todos los ángulos para corregirlos. “Aun así, hubo algún golpe fuerte, especialmente en los despegues, donde rompí dos hélices. Siempre iba bien protegido y no me pasó nada, pero hubo momentos en que me planteé abandonar”. Explica que el despegue es sin duda la parte más complicada: “Conduzco la dirección de la moto con los pies, teniendo en cuenta la inestabilidad de la moto a un metro de altura mientras se hincha una vela de 42 metros cuadrados, sumándole los 40 kg de paramotor en la espalda que hacen que sea muy fácil volcar. Le puse unas ruedecitas de apoyo a la moto para ayudarme en el despegue, pero, aun así, era complicado. Una vez cogí la maniobra del despegue por mano, ya lo tuve todo bajo control. La verdad es que en vuelo es súper estable y el aterrizaje no es difícil”.


Tres récords mundiales en mente

El piloto cree que tiene tres récords del mundo al alcance: dos relacionados con la moto dentro del mar y uno con el vuelo. “Si quisiera, tengo capacidad para batir los tres récords hoy mismo, pero implican riesgo, pruebas y presupuesto. Estoy esperando el momento adecuado para emprenderlos. Además, si salen sponsors tengo ideas 100% claras de algunos proyectos mucho más brutales que este, que son de otro nivel”.

Jaime Bonet concluye emocionado que “lo soñé, lo diseñé, lo construí y lo piloté yo mismo. Mi nivel es bastante alto en los deportes extremos que practico y si algo he hecho siempre ha sido cumplir mis objetivos. Ya sabía que estaría solo en el proceso, pero tomé la decisión de tirar el prototipo adelante para conseguir la credibilidad de grandes marcas y poder realizar mis próximos proyectos. Ahora mismo espero conseguir los récords mundiales y seguir adelante con mi X3”.

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